Los genios del planeta

lenguajeEn la plantación de la vida humana y la vida animal, existen diferencias obvias y otras difíciles de identificar que tiene que ver con el tiempo y espacio. Para la humanidad, poderosa y perteneciente a los grupos mayores y más dominantes, su tendencia es aumentar en volumen y como resultado suplantar a muchos grupos más reducidos y más débiles, tiende a heredar las ventajas que hicieron más grandes a los grupos que pertenecían y estas características provoca que se difundan y ocupen más y más lugares en la economía de la naturaleza.

Con un poco de observación, vemos y se demuestra que los grupos dominantes son pocos pero se han difundido en el mundo de manera arrolladora. Cada uno de estos grupos ha diferido mucho en carácter durante el largo proceso de modificación lo que nos ayuda a entender las afinidades que son excesivamente complejas por las que un grupo o miembros de la misma familia más elevados están vinculados.
El instinto de sobrevivencia ha fortalecido estos lazos, justamente por un método de comunicación que todos conocemos: emisor-mensaje-receptor. Este esquema existe en todas las formas de vida existentes, sólo que cada quien a su estilo; pero si el contexto de dominio está regido por los humanos. Cuál es una de las principales herramientas que coloca a la humanidad en un mejor lugar: El habla, el lenguaje: Capacidad propia del ser humano para expresar pensamientos y sentimientos por medio de la palabra. (Wikipedia)

El humano instituyó el habla como una manera “superior” de comunicación y disminuyó otro tipo de lenguajes. Lo increíble y a la vez ciego para una buena parte de la humanidad es que estos elementos tan obvios es que el reino animal los tiene, los muestra y los hace manifiestos en todas las señales que envía.

El reino animal, desnudo de todo aquello que no es esencial expresa ideas inmutables con el lenguaje de las emociones.
Aquí es donde siento que la naturaleza, el reino animal me reclama con mayor intensidad. Cuando en el silencio escucho que reverbera su mensaje de verdad en la que evoca una presencia ancestral y casi mágica que entiende de especies, formas y colores; dispuestos a respetar y nivelar lo que haya que nivelar.

Es en donde –no lo puedo evitar- mi yo más profundo evoca y busca esos espacios y momentos en los que me pueda comunicar, ser un plataforma de comunicación entre las especies vivientes y sintientes de este planeta. Hasta posiblemente podamos ayudarlos a elegir; regalo que los humanos tenemos pero que en su ansia de conquita ha ido despojando al reino animal.

¿Qué hacer? ¿Qué provocar? Interrumpir el confort con sobresaltos; esa comodidad en la que la humanidad se ha instalado y ha dejado a un lado lo que a cada especie corresponde y las razones justas y evidentes de porqué le pertenece.
Algunas de estas especies manejan mejor “el lenguaje del alma”, aquí el reto es brindar su lugar y nosotros ser un medio y “poner palabras” a lo que ellos expresan. Como mamíferos inteligentes que somos, esta debiera ser una parte sencilla de lograr, sólo se trata de un poco de atención, sensibilidad y reconocimiento.

Las especies animales están vigentes, existen no nadamás porque sí; hay razones que podríamos revalorizar más, empezando con las especies que tenemos más cerca. Sentir su presencia es una posibilidad que no se necesita medir; es como el amor. ¿Acaso se mide el amor?.

Y aquí los dejo porque corro el riesgo de ponerme más intensa. Y concluyo diciendo que mi perro es una prolongación de mi misma; lo que el comunica, yo misma lo hago, la transparecia y un buen sentido del humor es lo que más me inspira, me evoca y me coloca en un idealismo, probablemente no tan ideal; ilusión que tiene que ver con la construccción de un mundo mejor.