Introducción

Todo empezó como si fuera una película de terror.

Este descubrimiento fue tan asombroso, reflexivo y doloroso que por primera vez en mi vida fui capaz de contemplar la posibilidad de la muerte de uno de los seres que más he amado y más significado le ha dado a mi vida: MI perro.

Zambullirme en esta experiencia me lleva a dedicarle este escrito a los que están y los que no están, no se trata de ponernos tan tristes; se trata de continuar la directriz que nuestros animales nos marcan: vive y descubre lo que a simple vista no se nota, ni se huele porque está oculto posiblemente a nuestros sentidos, más no a los de ellos.

Esta declaración me produce cierto vértigo, un dolor de estómago que tiene que ver con el alma, porque en esta memoria mía desfilan aquellos animales que me han mostrado un manera de vivir casi perfecta y con un poder de adaptación envidiable.

Al timón de este texto, pienso que más me vale hablar del tema con valentía, la cual me falta mucho, porque las lágrimas se asoman y me requiere que el rumbo de este texto sea inalterable y juntos podamos llegar a puerto firme.

Lo voy a intentar si es que no me tiro a llorar a la mitad, o tal vez si lo haga. Mi idea es hablar del tema, compartirte mi experiencia y darte apoyo.

Mi intención es informar sobre la eutanasia en animales, navegar, sorprender, apelar a la inteligencia y contribuir a la reflexión en medio del torbellino de emociones.

En este contexto mi objetivo también es seguir contando historias arropadas y que arropen el corazón de mi comunidad Bienestar Animal.

¿Qué es la Eutanasia?

La descripción textual del diccionario es: “Acción de provocar la muerte a un enfermo incurable para evitarle mayores sufrimientos físicos y psíquicos.”
La legalización de la eutanasia en humanos es una cuestión muy polémica.

Hacer de visionarios no resulta una tarea sencilla por lo que la complejidad que implica tomar la decisión de “dormir a tu animal de compañía” es un tema en que las apuestas sobre lo correcto o incorrecto no esta exenta de riesgos emocionales que son inevitables de tocar.

La mayoría que amamos a los animales nos preguntamos cual es el motivo de llegar a esta encrucijada; son como distintos universos que comienzan a desfilar en tu mente las imágenes junto con tu animal, es como pasar una película desde el primer día que se conocieron. Estas imágenes no se si más que ayudar, “desayudan” a continuar.

La pregunta más tormentosa es: ¿Ya llegó el momento?

¿Quién es nadie para comentar nada? Nuestra mente no funciona, nuestro corazón menos.
Podemos acudir a nuestros sentidos que pueden ayudar a ver, tocar, oler y sentir lo que la razón se niega a desarrollar.

Nuestro “medio remedio” es desembocar en la evidencia, en la realidad, ver de frente que una etapa está terminando es el mayor desafío, porque más tarde será necesaria la aceptación de la nueva realidad.

¿Cómo se aplica la eutanasia?

Detrás de todo el vaivén se ocultan muchas cosas que tienen que ver más con las emociones que con el proceso en si mismo.

Generalmente la eutanasia la realiza un experto, en este caso un Médico Veterinario Zootecnista  (MVZ )y consiste en primero aplicar una inyección que los anestesia, podríamos decir que los dejan en un estado como si estuvieran listos para entrar a la plancha, a una intervención quirúrgica.

En esta primera etapa quedan inconscientes y el dolor está completamente adormecido cuando la dosis es la apropiada.

De acuerdo con la opinión de: http://www.consumer.es

Algunos veterinarios proporcionan un sedante suave antes de la eutanasia; en especial si el can o felino está nervioso o muy estresado, muy asustado o padece dolor.
El medicamento para la eutanasia que usan la mayoría de los veterinarios es pentobarbital. Este barbitúrico (similar al utilizado para las anestesias) se emplea por lo general para tratar las convulsiones, pero en grandes dosis logrará que el peludo amigo pierda la consciencia. Normalmente se administra por vía venosa, con un catéter, para que su efecto sea más rápido.

El medicamento de la eutanasia no solo logra que quede inconsciente y deje de padecer dolor, sino que además provoca la parada cardiovascular y respiratoria. En pocos minutos, su corazón y sus pulmones dejan de funcionar. “Puesto que el animal está inconsciente, no siente dolor: algunos animales fallecen tan suavemente durante la eutanasia, que incluso para los veterinarios es difícil de distinguirlo hasta que no confirman que el corazón ya no funciona”, añade Eirmann. Las últimas respiraciones son más bruscas, pero el animal ya no tiene capacidad de sentirlas ni de sufrir.

Cuando fallece, los ojos suelen permanecer abiertos. Y, puesto que existe una relajación muscular completa, es normal que el gato o perro orine o defeque. “Esto es algo que la familia humana también debe saber, para estar preparada”, avisa la veterinaria.

Mi punto de vista y sugerencias en este proceso son:

De repente pienso que una alucinación compartido con varios, deja de ser una locura, así que me descoso y mis sugerencias van de corazón a corazón en el que el principal personaje es tu animal compañía, ese que esta punto de irse y flotar en el cielo de los animales.
Una vez que se tomó la decisión de realizar la eutanasia a tu animal de compañía te recomiendo que intentes gestionar bien la actividad de tu mente, que no provoque dispersión y falta de claridad.

Existen dos contextos generales:
Cuando puedes planear la eutanasia y cuando ya no hay tiempo para ello.

En los dos casos, lo sustancial es:
• Quédate a lado de tu animal de compañía, no te separes, háblale al oído, acarícialo, tócalo, susurra palabras de amor, despídete y dale paz.
• Si lo acepta, dale algo rico de comer, muéstrale fotos y videos de él con la familia y los lugares que mas le gustaban.

¿En qué momentos considerar la eutanasia para tu animal de compañía?

Eutanasia por enfermedad:

Cuando nuestro animal de compañía se enferma, nosotros también nos enfermamos. Nos ponemos en un estado en que el pensamiento que lo envuelve puede ser beneficioso o nocivo, necesario o inútil, insípido o creativo, elevado y sublime o desgarrador y destructor. Incluso, muchos pensamientos no son necesarios. Después algunos elementos nacen como tormentas que nos azotan porque la frase “no hay hada por hacer“ nos deja en carne viva y debemos acercarnos a la resolución.

No sabemos si es ficción o realidad el dictamen clínico, porque puede ser que tu animal:
• Sea cachorro, joven o adulto más no anciano.
• Nunca dio señales de su enfermedad.
• Había esperanzas de mejora y el tratamiento no dio frutos.
• La enfermedad paró y de repente se activó.
• No dio tiempo de implementar algún tratamiento.
• No resistió una intervención quirúrgica siendo un perro joven.
• La economía no dio para buscar otro diagnóstico o tratamiento.
• Los especialistas dieron pocas esperanzas de vida y más tiempo de hospitalización es sufrimiento para tu animal, para tí y tu familia.

En cualquier circunstancia, las diferencias son difusas, la indeseada pero inevitable eutanasia casi como un cuchillo o garrote es la única opción.

Eutanasia por vejez.

Ojos que no ven, corazón que no siente. Y oídos que no escuchan, cerebro que ni se inmuta. Este es el estado que quisiéramos tener cuando vemos y sabemos que nuestro animal de compañía comienza a tener síntomas agudos de la vejez, algunos son:
• Camina lento, casi todo el día está tendido en su cama, en el sillón o en su tapete de estar.
• Los sentidos como la vista y la audición comienzan a fallar.
• La psicomotrocidad, no es la misma, tiene dolores de articulaciones y muestra dificultad en levantarse.
• Algunos tienen dolores agudos.
• Otros dejan de comer.

Y en fin, la lista puede hacerse muy grande. Aquí el tema es saber que sentimientos tienes frente a la posibilidad de la eutanasia para tu animal viejito.

El diagnóstico clínico y el punto de vista de tu veterinario es el parteaguas.

Viene una pausa y el pasado es un misterio. ¿Cómo será posible la elasticidad del tiempo? Probablemente será distinto para tu animal de compañía, lo único que sabes es que la pelota está del lado de tu cancha. La decisión es tuya, pero antes la decisión la tomaron juntos, en el silencio de su mirada y la evidencia en su actuar.

Dejarlo ir puede sonar “superficial” y me dirás: ¿Como si fuera tan fácil? No lo es y todo es insuficiente, estás en la zona fantasma. Sin embargo, el amor unido a la razón es la que da la última palabra. Sabemos que hay un cielo para ellos en donde nos encontraremos, su compañía siempre es inspiradora y es duro despedirse cuando se mueren.

Todo esto se puede suavizar con la compañía y complicidad adecuada, el veterinario adecuado y el corazón adecuado.

Eutanasia por accidente.

Conozco casos increíbles en que el susodicho está gravemente herido porque lo atropellaron, se cayó, se aventó, se peleó, metió la nariz en donde no debía, salió de vago a conquistar o porque la curiosidad casi lo mata.

De todos es sabido, aunque no siempre recordado que los peligros y los accidentes son tan frecuentes como la existencia misma.

La parte dolorosa es que sucede de repente y eso complica imaginar la vida sin él o ella. Lo que ocurre es que te conviertes en el guardián de cada movimiento o noticia que el Veterinario da.
Todo se descompone cuando el diagnóstico después de luchar y luchar es la eutanasia.

Hay silencio, empatía, cierta complicidad y sobre todo esa mirada intercambiable que puede ser que recibas de tu animal diciendo estoy listo para viajar.

Mi experiencia con la Eutanasia

La vida debe saber a lo que es: emociones tristes, alegres, pasión, valentía, vitalidad, desgana, frustración y de las mejores: el amor.

Así que desde el entendido que vivimos de todo, mi experiencia frente a la eutanasia de mis animales ha sido poca. Mi función como asesora, amante y acompañante de familias en este paso es lo que me ha inspirado a tocar este tema con la mayor suavidad posible.

Entiendo que cuando identificamos el sabor auténtico de la decisión, los matices pueden ayudar y el aroma que nuestros cercanos quieren dar al momento nos resulta reconfortante pero pocas veces tiene que ver con el sentimiento de pérdida original.

Por eso, entremos en el mundo de las emociones, pértiga que dirige hacia una atmósfera que casi siempre está bien cargada y llena de dudas cuando debemos de considerar la eutanasia.

Las emociones de tu animal y las tuyas.

He platicado una y otra vez acerca del sistema límbico. Este sistema “está formado por varias estructuras cerebrales que regulan las respuestas fisiológicas frente a determinados estímulos.”

Animales y humanos tenemos este sistema que nos permite procesar nuestras emociones, es la caja de Pandora que muestra quienes somos y muestra los pensamientos de nuestro corazón.

Los animales crean esa atmósfera, muy parecida a las feromonas que se respiran cuando estamos cargando a un recién nacido. Esa nube fina, delicada y tenue, diseñada solo para los más sensibles es la que nos permite explotar lo que sentimos sin miramientos y en completa naturalidad.

Con los animales no se puede mentir a ellos no se engañan, ellos saben por eso es importante tomarlos en serio cuando la posibilidad de la eutanasia está cerca. Hablar de frente y confiar pese a todo, respetando sus emociones y sus maneras de reaccionar.

Es estos momentos te sugiero un tiempo a solas con el, explicando paso a paso el diagnóstico clínico. Échate a llorar con él, permite que tus conmovedoras lágrimas resuman la dolorosa herida, permite que sea un dialogo entre él y tú.

Acompañamiento a tu animal de compañía.

La compañía muy buen efecto suavizador.

Ese tipo de compañía le brinda seguridad y hay un reacción de complicidad que suaviza el momento –aunque puede ser que tengas tus dudas- él ya sabe lo que sigue, así que el momento es todo tuyo y de tu familia.

Tu animal, necesita de ustedes y ustedes de él. En los casos que he documentado y he vivido lo más relevante que he notado es que estar con él le brinda alivio y certeza que no hay abandono.
Te sugiero platicar con el veterinario para que te permita estar en el proceso. Por lo menos en la etapa de la anestesia, si existe la posibilidad de llevar a cabo el proceso en casa, es mejor en el sentido de dulzura y amabilidad.

De esta manera, las emociones de tu animal tendrán un rumbo, en el caso de perros, disminuirá el miedo de abandonarte.

Con relación a tu entorno, quienes comprenden por lo que te sucede, hablemos claro pide el apoyo que crees necesitar para enfrentar esta etapa.

En caso que no haya tiempo de una preparación, busca el silencio, cierra los ojos, penetra en el mundo de tu animal de compañía, se tú, sólo tú porque si hay alguien quien conoce y huele mejor tu esencia es tu bello animal de compañía.

El duelo.

La muerte de alguien cercano y querido provoca un cambio sutil pero inmenso en las profundidades de nuestro ser. Sin embargo la muerte de nuestro animal de compañía tiene sus matices. Si bien cada vez hay más empatía con la gente que pierde a su animal de compañía, todavía hay dudas sobre la relevancia y profundidad que la persona afectada vive en esta situación.

En mi caso, he comprendido que el proceso es muy duro, es difícil hacerte a la idea de no volverlo a ver. Todo se extraña, desde su peor travesura hasta sus pelos, babas, huellitas, plumas, o lo que cada quien tenía en su cuerpo.

Tú duelo y el de la familia.

Se mire como se mire, dentro de un mismo racimo de uvas cada una tiene una reacción distinta frente al momento en que será exprimidas y estarás sometidas a una presión en la que cada una tendrá una reacción distinta.

Así pasa con la familia, apoyarse es la tónica principal y tomar las decisiones inmediatas en conjunto podrá ayudar a caminar en el proceso de duelo con más proximidad unos con otros.

Mi sugerencias concretas es hablar de los siguientes temas sobre la eutanasia a tu animal de compañía con calma y en un ambiente lo más sereno posible:

• Definir si la eutanasia se aplicará en casa o en la clínica.
• Costos de todo el servicio. En muchas partes del mundo ya existen funerarias para perros con distintos servicios como velatorio, videos, fotos etc. O se realizará de manera sencilla. El costo puede variar desde 25 dólares hasta 100-125 dólares el servicio completo.
• Será incinerado, qué se hará con las cenizas o prefieren enterrarlo en algún lugar.
• ¿Qué pasará con sus cosas? Como: collar, placa, correa, alimento, juguetes, etc.

Te sugiero que le eches un ojo a:https://monicagarzonruiz.com/vivir-proceso-duelo/?fbclid=IwAR1i59vjJVMnHPDW3OdgxFqwVGniAqOXSsCG91VSrZdEvldKOhfmk_7nZEU

Ella es psicóloga de corazón y profesión, te garantizo que se involucrará en tu caso con tacto, respeto y cariño.

En tu familia: ¿Hay otro animal de compañía? ¿Cómo ayudarle a vivir su duelo?

En muchos casos, no solo hay un solo animal dentro de la familia, los demás miembros son tan sensibles que generalmente resienten la pérdida de una o de otra manera.

Con los gatos se piensa que su vida es más desapegada y que el impacto emocional no es relevante.
Nada mas lejos de la realidad.

Todos son seres sintientes y es interesante e importante estar atentos a sus reacciones.

Por ejemplo, en nuestro caso, hace poco nos tocó dormir a nuestro perrito “Güero”, en realidad su responsable, guía y amor es mi amiga Lupita, para ella el Güero se convirtió en una leyenda, ya que la “eligió” hace más de quince años y vivió 17 años.

El último año de la vida del Güerito pude hacerme cargo de el, lo aprendí a cuidar, amar y admirar. Siempre buena actitud, con genética fuerte y claridad de corazón y mente sobre sus deseos y anhelos. Siempre estaba ahí, el primero en la puerta para la hora del paseo, con un apetito feroz y con vida que salía por sus poros.

De repente, un día se enfermó, falló el sistema nervioso y el corazón no bombeaba la sangre suficiente. Al principio, empezó a caminar más lento y con cierta dificultad, después las patas traseras no lo sostenían hasta que no puedo levantarse, esto en cuestión de horas.

Cuando llegamos a la clínica el diagnóstico no era positivo, ufff!!! Ahí me di cuenta que la posibilidad de tener que aplicar la eutanasia al Güerito era real.

Fue muy feo y triste, pude estar con él hasta el final, le dije y mostré fotos y videos ahí mismo de nuestra vida juntos, lo que disfrutamos juntos y con los otros perros, entre ellos Apolo, mi hermoso border collie.

Cuando regresamos a la casa, la ventaja es que teníamos visitas caninas y el vacío se suavizó. Sin embargo, conforme comenzó a caminar el tiempo, noté que todos extrañábamos al Güerito. Apolo mostró más interés por estar más cerca de nosotros, más cariñoso y tierno.

Ahí fue cuando comprendí que Apolo también estaba en su duelo, después lo noté triste, bajó de peso, sus sistema inmune disminuyó y le salieron unas ronchas en la panza. El veterinario y yo comentaos esos cambios y derivó en un comportamiento distinto a partir de que el Güerito no está.

Te sugiero darle su atención, observación y proveerlo de lo que necesite. Es posible que demande más atención de tí y tu familia.

En nuestro caso: le dimos su tiempo a Apolo, hicimos otro tipo de actividades, hubo muchas visitas caninas y estuvo muy acompañado y apapachado, más de lo normal. Nosotros queríamos que se sienta más amado y valorado que nunca, sentimiento genuino y directriz de nuestra vida a su lado.

Leyenda: “Más allá del arcoiris”

En esta etapa, no se trata de buscar dejar la mente en blanco, o pretender dar palabras o frases de consuelo que a veces suenan vacías o sin sentido.

He observado que es más profundo: se trata de generar pensamientos alentadores, creativos, inspiradores y beneficiosos. Así se logra un espacio mental fértil. Las reflexiones positivas nos ayudan a fortalecer y revitalizar la mente, se busca apreciar y agradecer lo que se es y lo que se tiene. Una mente agradecida es una mente descansada.

En este sentido, esta es una Leyenda como bálsamo para el alma, brinda esperanza y emoción. Cada quien toma su decisión, en mi caso decido creer que podré convivir con mis animales después de muertos todos y que existe un cielo para ellos.

Echa un ojo en este link:https://www.angelicacervantes.com/nido-vacio-2/

Conclusión

Qué difícil tema y a la vez que necesario es poder hablarlo asi en confianza. En un mundo saturado de información, compromisos y conversaciones que aveces solo provocan ruido mental, emocional y físico, se necesita que encontremos espacios para cultivar espacios internos para el silencio, ese silencio hermoso que es contemplativo, creativo y generativo.
Es decir, buscar ese espacio que genere creatividad, bienestar y comunicación con los que más deseamos estar y hablar.
Esto, me ha servido mucho, busco alguien o algo para desahogarme y después viene el silencio que como bálsamo para el alma me hace sentir bien y en paz.
Me di cuenta que aún estando en ese estado de ánimo, pude crear reflexiones que comencé a utlizar más seguido y con más libertad, eso me ayuda a adaptarme a la nueva realidad y que el vacío que se siente, empieza a ser ocupado por pensamientos que me ayudan a comprender la vida y la muerte.
Una de las reflexiones que más me ha pegado es asumir el poco tiempo que nuestro animal de compañía vive entre 10-20 años (perros y gatos) muy poco comparado con el índice de vida de los humanos (70 años).
¿Qué pasaría si vivieran más años? Por alguna razón divina su naturaleza es dosificarse y durante ese periodo de tiempo mostrarnos que la vida así como esta, está bien.
Solo hay que observar más y desear menos.
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Eutanasia a mi perro
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Eutanasia a mi perro
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En este post hablaré sobre la Eutanasia, profundizaré en mi experiencia y lo que he vivido en torno al tema.
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Angelica Cervantes
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