Inteligencia emocional en animales.

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¿Emociones en los animales?

El tema del comportamiento animal viene desde mucho tiempo atrás, uno de los principales representantes del pensamiento humano: Aristóteles en su obra “Historia de los animales” hace referencia a un comportamiento alterno de los animales en el que los califica como “prudentes” y que también llegan a copiar algún comportamiento humano. Más de dos mil años después Darwin de forma más directa y convincente aborda el tema de las emociones en lo animales, debido a los estudios que realizó y observó con detalle que las reacciones que los animales tienen, van más allá de lo obvio. Para ellos, el mundo natural representa su ecosistema en el que la vida se manifiesta todo el tiempo de diversas maneras.

Los animales viven y sobreviven mucho a través de sus instintos pero también por las emociones que llevan en su interior. Muchos investigadores cuestionan si todas las especies tienen sentimeintos o no; pero la verdad de las cosas es que los estudios en primates han comprobado que el mundo emocional existe en esta especie.

Darwin, en sus notas constata después de investigaciones serias en el zoo de Londres, que lo evidente que es que los animales manifiestan tristeza, emoción, alegría, placer y dolor. Cuando observa que al momento de estar en un tiempo de juego; los animales más jóvenes o cachorros son mucho más juguetones y pingos que los animales adultos al igual que en el mundo humano. El análisis de estas semejanzas nos ayuda a conocer la evolución de determinadas características, que cada vez se comprueba son muy parecidas a las humanas.

 

Sistema límbico

 

En el sistema límbico que es la zona del cerebro en donde las emociones de todos los mamíferos se producen, ayudado por neurotransmisrores como la dopamina y serotonina. Estas estructuras cerebrales y los comportamientos que están implicados en las emociones, comparten similitudes relevantes en las aves, mamíferos y reptíles por lo que hay una gran potencial en que estas especies generen emociones y rijan una buena parte de su vida.

De acuerdo con el investigador Pablo Herreros Ugalde, las décadas de estudio han llevado a reconocer que las diferencias entre las especies “son transicionales y no grandes brechas”, este sustento Darwin lo menciona en varias de sus obras, lo cuál comienza a dar valor al reino animal para reconocerlos no con la etiqueta de autómatas sino de especies que manifiestan diferencias de grado más no de tipo.

En este artículo, Herreros también menciona el punto de vista de la Etóloga de la Universidad Estatale de Chicago Temple Gardin, quien sufre el sindrome de Asperger, una variante del autismo, quien sostiene que al igual que los autistas, los animales tienen emociones sin contradicciones y sin filtrar, lo que les permite una comunicación sin interferencias.

Para el reino animal, comunicarse es algo natural, no tiene principio, no tiene fin; es la forma que ocupa su tiempo y espacio, también buscando la manera de ser reconocidos, no por un tema de acapetación en el mundo social humano, sino para lograr equilibrio en su hábitat.

Reflexión:

Es importante observar que tradicionalmente entre la comunidad científica las emociones y la empatía entre animales se consideraba impopular. Se apreciaba fuera de la razón humana y de las posibilidades de desarrollo que alguna otra especie pueda manifestar. Las emociones; dentro de esta gama pierde grados en la escala de razonamiento aceptable. Sin embargo, una buena parte de la comunidad científica, hoy día muestra más apertura y aceptación a los planteamientos expuestos, aunque falta más investigación, es una realidad que animales y humanos reaccionamos de manera similar a nuestro entorno, lo que nos hace más cercanos que lejanos; más similares y semejantes en la manera como vivimos la vida.

Esto nos presenta llenos de nuevas posibilidades de comprensión, que permita reivindicar el lugar que al reino animal le corresponde.

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