Porqué sí confiar en los animales.

Has notado que los animales detectan situaciones que muchas veces nosotros no lo hacemos? Olfatean/presienten situaciones de peligro, riesgo, dolor, enfermedades (ataques epilépticos) y/o mentiras?

Este comportamiento existe, porque su organismo funciona de manera distinta a la nuestra, para ellos, específicamente perros y algunos simios, son detectores importantes de comportamientos extraños o inusuales que llevan a que ellos mismos respondan de manera inesperada o poco frecuente.

Detector de mentiras

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De acuerdo a un artículo que publicó el Primatólogo Ubalde en su blog “Yo Mono”; el cerebro humano está acostumbrado a mentir, se adapta a esto como una manera de reacción y de vida.

Para el Dr. En Psicología Charles Hont de la Universidad del Estado Boise (Idaho), la gente miente en un 25% de sus interacciones sociales, en la mayoría de los casos comienzan como una simple mentira o una mentira piadosa convirtiéndose en un laberinto que muchas veces es imparable y genera problemas inesperados o que la situación bifurque en escenarios que de inicio no estaban contemplados.

Es interesante observar que al haber distintas razones para mentir, influyen sensaciones que en algunos casos tiene que ver con no dañar los sentimientos del otro, como fue el caso de Bill Clinton negando la relación que tuvo con la famosa becaria Levinsky, otros lo hacen por conveniencia, algunos otros los arrastra el miedo y descontrol y en otros casos ya se formó un hábito, una forma de vida.

Mentir es comportamiento común en los humanos pero también en algunas especies de simios; una de las hipótesis como motivo que desencadenó esta conducta en simios es que fue favorecida por selección natural para esconder la comida de los más dominantes y así, al  esconderla ya nadie pudiera robarla; sintiéndola segura y protegida.

Estudios realizados por Talit Sharot de University College of London, menciona que cuando se miente, se despierta la culpa. Sin embargo, conforme más habituados estemos a mentir el grado de culpa disminuye. Esto se debe a que con la práctica las asociaciones negativas al hecho se reducen.

Los neurocientíficos saben que para mentir, se emplean distintas zonas del cerebro, el tema es que los llamados “agentes libres” ponen en riesgo la vida en grupo o no es así? Investigadores debaten sobre nuestra habilidad para “cazar mentirosos”, ya que el descubrimiento de que el cerebro se adapta hace más difícil la comprobación de este hecho. Posiblemente sólo cuando estamos en estado natural y somos más perceptibles y analíticos logramos detectar mentiras.

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Lo atractivo de este punto es que un estudio realizado en la Universidad de California por Ten Brike, arrojó resultados super interesantes: si los estudiados conocen la metodología y saben de manera consciente que están rastreando mentiras las posibilidades de acertar es menor que cuando no saben que están olfateando mentiras.

En estos casos, se les da tiempo de pensar en otras cosas y aciertan mucho más. Posiblemente porque el análisis es inconsciente y deben integrar distintas partes que de otra manera no son posibles detectar.

Esta teoría es interesante afianzarla por lo que dice el sinergólogo Juan María García López quien cree que “es más prudente hablar sobre la detección de incongruencias entre lo hablado y lo expresado corporalmente, ya que los gestos y actitudes corporales que se realizan de forma no plenamente consciente ayudan a ver esas incongruencias”.

Comunicación Interespecies

Estos resultados van a la par de los estudios realizados por el psicólogo Wendy Morris sobre los detectores de mentiras. Morris demostró que quienes están expuestos y hablan con personas mentirosas se sienten nerviosos. La razón pudiera ser que se asocie a que quien miente tienden gritar más, aprietan los labios y las pupilas se dilatan.

Estas señales en el reino animal son señales de peligro o amenaza directa, por lo que es importante considerar que si un animal reacciona frente a un individuo, grupo de individuos o situaciones en particular de manera poco frecuente es porque está detectando algo extraño, algo que no cuadra, algo inusual algo distinto en ese caso hay que voltearlos a ver.

Reflexión:

Debido a esto Comunicación Interespecies sugiere guiarte por la intución para comprender mejor los mensajes de tu animal de compañía te quiere comunicar en momentos concretos y cotidianos. Así podremos volver a un equilibrio antes que el instinto de sobrevivencia se vea bloqueado u opacado como una masa de hielo que cae sobre nuestra espalda.