Más allá del instinto.

La vida animal más allá del instinto la entiendo después de convivir con varios gatos y perros, puedo confirmar que cada animal posee capacidades y cualidades distintas y al igual que nosotros; no todos las tienen desarrolladas ni la apertura para comunicarse telepáticamente con nosotros; las causas son muchas, va desde la crianza, el tipo de vida que han llevado; la posible influencia de algún entrenamiento en específico.

Lo que destaca es la relación que mantiene con su amigo humano más cercano, quién puede ser un gran amigo que puede ayudar a estimular de la mente de su animal de compañia.

Los animales sienten

Cada uno es diferente, dentro de la misma raza o tipo de especie nos encontramos con aquel que es extremadamente listo, al pendiente de lo que a su alrededor sucede, como aquel que pareciera que lo único que le interesa es que lo alimenten.

En este ir y venir, he observado que la reacción de ellos, también depende mucho del nivel de empatía que tengan con la vida que los rodea.

 

Si ahora es al revés y nosotros nos ponemos en sus zapatos; lo que ven y sienten también induce en su interés por despertar su gusto por comunicarse.

 

Recuerdo que en una ocasión, mi maestra comentó que solicitaron sus servicios para comunicarse con Thomas, un hermoso caballo en el sur de Virginia, cuando llegó al establo en el que estaba, lo saludo, se presentó, cumplió las reglas básicas para establecer contacto y en el momento, Thomas le dio al espalda una y otra vez. Simplemente no quería hablar con ella, no hubo empatía y la comunicación no se dio.

Siempre es importante recordar que ellos, al igual que nosotros, a veces están de humor y otras veces no lo están; no tienen ganas de establecer contacto o simplemente no les caemos bien.

Por eso, es básico la auto observación y preguntarse la intención con la que queremos establecer el diálogo, el estado de ánimo que tenemos y detectar si caemos bien o si no somos imprudentes.

Ellos sienten, lo sabemos pero he visto por mi propia experiencia que en muchos casos están menos limitados por los cinco sentidos; al contrario, los emplean de manera natural para descubrir el mundo y su psique no está coartada por la razón, por lo que no es extraño que utilicen su percepción extrasensorial mucho más de lo que sospechamos.

 

Cuando el vínculo mental entre los animales domésticos y sus responsables es tan estrecho, se hace evidente cuando se interrumpe por la muerte o por algún accidente fuerte. Existe un caso documentado por el bioquímico británico Ruper Sheldrake, autor del libro “ De perros que saben que sus amos están de camino a casa” (Ed. Paidós) quien es reconocido por su teoría de los campos mórficos.

El realizó diversos estudios y destaca sobre una terrier que era muy unida a su amo, quien era un militar que estaba luchando en la guerra de Las Malvinas, los padres del soldado supieron que su hijo había muerto antes del comunicado oficial porque la perra se abalanzó hacia ellos temblando y gimiendo sin motivo aparente.

Este tipo de reacciones es posible que no las evidencien todos los animales domésticos; una teoría se debe a que el vínculo con los dueños no es tan estrecho. Sin embargo, con la practica de la telepatía y la comprensión se puede abrir un mar de posibilidades que permita ahondar en el tema.

 

 

Reflexión

Para lograr esto es interesante tomar una decisión multidisciplinaria en el que la Etología actual tomara más en cuenta “la abundante casuística” que el extraordinario comportamiento animal aporta, los científicos que aún lo dudan más la sociedad entera comenzarían a preocuparse por entender mejor la mente de nuestros incomprendidos compañeros de viaje y tratarlos como ellos se merecen.